Cuando huyendo
te escondes de tus mentiras
confesándome que tu alma llora
y vibra descompasada
Cuando riendo
trémulos tus labios
callan regalando mentiras, sandeces,
escarnios morales, consejos
Cuando abogando
justicias empuñas el desdén
degollando ilusiones
El que pierdes eres tú
El que pierdes eres tú
El que pierdes eres tú
Tres veces pierdes tú
porque esos desalmados
a los que juzgas
te perdonaron la vida antes,
antes de tu ataques
y permiten con un Ah,
con un Um, con un Oh
tus desprecios como señal
de la confianza muerta
asesinada por tu reproche
hipócrita ante su hipocresía
segura.
Y al final recuerdas
que más honesto es matar de frente
que ser adalid
de nada entre bellacos.
La madre del Lazarillo
le dijo: Arrímate a los buenos
y ni eso haces bien.
Y
El que pierdes eres tú
El que pierdes eres tú
El que pierdes eres tú